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Monthly Archives: marzo 2006

Conociendo al
hacedor de lluvia

En la población “Joachín” en el multicolor estado de Oaxaca, México; corren los rumores que no muy lejos de ahí han nombrado a un hacedor de lluvias. De boca en boca se transmite la noticia sobre que las plegarias al dios de la lluvia por fin tuvieron respuesta aún cuando ha entregado la potestad de su reino de agua sólo a quienes han sido capaces de construir el tótem que con dignidad honrará su nombre. Privilegiados fueron los sacerdotes de la tierra que bajo esta gracia despliegan sus nuevos poderes sobre el reino que se extiende hasta el horizonte.
Para celebrar la dádiva divina se convocan a los colosos para que se embriaguen con las mieles de la madre tierra y extiendan su dulce júbilo hacia todos los mortales.
 
 
 
 
 
 
 
 

El tótem recibe culto y pleitesía a nombre de su representado

Los colosos danzan al son de sus enervantes cánticos

Los colosos no se dignan a mirarnos de frente

El hacedor de lluvia no apareció, pero vimos una demostración de su poder.

El fruto de la madre tierra que será repartido a los mortales

Otra óptica de este alargado tótem

Colosos que duermen

Los heraldos de la primavera
anuncian su llegada


 
Conforme sobre mí el transcurrir del tiempo deja sus huellas en forma de cabellos grises y de sabiduría inútil, me doy cuenta de lo poco que durante mi pasado dediqué a deleitarme con las maravillas que en rededor la naturaleza susurraba dulcemente a mis oídos. Tan imperdonable agravio a las ninfas de la primavera sólo pudo redimirse reconociéndoles su título de consortes de Dios en el proyecto de la creación y madres de la más pura y sublime belleza. Mi penitencia es la conciencia del gozo perdido a consecuencia de mi propia distracción.
Cual hijo pródigo, que a casa regresó, vuelvo la vista a la tierra que considero mi hogar para embelezarme con sus fulgurantes colores.
Los heraldos de la primavera llegaron a Colima, ostentando como nombre el título nobiliario que su ama y señora obtuvo en la corte cósmica, anunciando con el amarillo de sus flores que en el espectáculo de la vida comienza el acto principal.

 

 

 


Edificios y plazas públicas se visten de colores

 

Sin importar que la publicidad se mimetice entre sus ramas, este árbol igualmente regala su vibrante color amarillo.

 

 

La alfombra de flores que la naturaleza deja a todos gusta

 

Hasta lo que parecen ser flores de cempasúchil partcicipan del espectáculo.

Para qué colocar la estatua de algún desconocido cuando se le puede rendir culto a un bellísimo árbol de primavera.

Democráticamente los árboles de primavera florecen para barrios pobres o exclusivoides.