Skip navigation

Monthly Archives: septiembre 2007

Musitando al ventilador
 
“Baje dos tallas en tan sólo 5 días”, “llame ya”. Las frases han comenzado a ganar familiaridad en mis noches de insomnio; el sistema de televisión de cable local ha dictaminado que no soy cliente de su interés por vivir a tan sólo 15 metros del final de su cobertura –menudo ejemplo de “vivir al límite”. Por eso es que cuando el cansancio me abandona y mi ábaco ovejero prefiere pastar en praderas de otros insomnes, sucumbo ante la maravilla de los genios de la felicidad instantánea, que prometen cambiarme la vida con tan sólo 15 minutos tres veces por semana, sin menospreciar, desde luego, los servicios telefónicos 01-900 y su indiscutible aporte a la humanidad. Sea pues mi adicción a la televisión abierta nocturna y sus infomerciales, tomada como un acto de solidaridad hacia todos los enajenados nocturnos del planeta.

La noche refresca y, no obstante mi delirio ante el democrático entretenimiento público, me distraigo ante la invitación que mis reservas calóricas hacen para coquetearle al ventilador que, después de 15 años, bien podría servir de ejemplo sobre el uso atípico de la cinta adhesiva como instrumento único de reparación de cualquier electrodoméstico. Es increíble como la ausencia de botones en su caja de control, lejos de ser molesto, se ha convertido en una útil característica cuando a media noche y con la luz apagada hay que activar tan indispensable aparato a través de la exploración táctil de sus controles.
 
Siendo este escenario el que gobierna el ambiente, llega a mí a manera de epifanía, la idea sobre cómo mi viejo ventilador y su ajuar de cinta adhesiva puede convertirse en una lucrativa iniciativa. Ya puedo imaginármelo: una despeinada mujer vestida cuál la más fodonga de las comadres de vecindad, sudando como cerdo (1) frente al desvencijado ventilador, suplica por ayuda al no poder refrescarse en un caluroso día de verano; entonces entra mister maskin teip para salvarle la vida y mostrarle la cinta supercalifragilisticaespialidosa marca acme y su poder para resolverle la existencia; seguida escena, aquella mujer mata pasiones se transforma en una super sexy usuaria de un ventilador rehabilitado usando la sabiduría milenaria de la cinta adhesiva. Lo tengo todo planeado, cuando la versión de papel de la cinta haya pasado de moda, entraré con nuevos producto como la cinta canela o la cinta pegajosa mata moscas, incluyendo un video sobre autosugestión refrigerante donde explique a los fieles del consumismo, formas para aprovechar al máximo su renovado aparado soplador: “adentro el aire bueno, afuera el aire malo” (2). ¡Será todo un éxito!

En fin, inconcientemente menciono mi nuevo mantram publicitario en voz alta, y me doy cuenta que pasada la media noche me encuentro musitándole al ventilador que tras un par de golpes no atina funcionar. Me imagino qué podría decirle a mis futuros clientes de la cinta adhesiva milagrosa ante una situación similar y resuelvo: “si en treinta días no está satisfecho le devolvemos su bochorno. Garantizado!!!”.
 
(1) Jamás he visto sudar a un cerdo, uso la frase como acto de fe acerca que los marranos si pueden sudar.
(2) Si, se lo copié a “Don gato y su pandilla” 
Anuncios